Una catenaria entre la contaminación ambiental y el asado… ¿ y el asado de tira para el asador?

¿Realmente contamina el asado?... Es un hecho que, en varios lugares, se plantea la polémica sobre si el asado puede generar una contaminación ambiental y, también, quienes critican al asado por contaminar el aire.
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El exceso de asados, sí o sí supone un aumento de partículas gaseosas, las que son el resultado de la combustión (completa o incompleta) del material utilizado como combustible, carbón o leña, lo que implica que hay mayor grado de contaminación en el ambiente.

Existe una relación directa entre el asado y la forma en que se enciende el fuego en la parrilla y, desde luego, que influyen en la contaminación. Hay que saberlo, el típico asado contamina el aire miles de veces más, se estima unas cuatro mil más que de hacer la cocción de la carne al horno. 

Pero, ¿qué mejor que una celebración con un buen asado? ¿Y por qué cuando estamos invitados a comer un asado, en algún momento a alguien se le ocurre pedir un aplauso para el asador, si el humo, que es una suspensión de pequeñas partículas gaseosas en el aire, contamina? No podemos negar que el tentador aroma de un asado a la parrilla atrae.

¿Y entonces? ¿Qué podemos decir?… Hay quienes afirman que el aplauso para el asador no es sino una expresión del sentimiento de culpa sabiendo que puede esconder un riesgo para la salud.

Partamos de la base de considerar los caracteres de un asado, y de las características de los comensales. Y es porque cuando tenemos invitados a un asado, hay diferencias en los pedidos de cada uno: “dame a punto”, “para mí más cocido”, “yo prefiero con hueso”, “con poca grasa?”, “dame de punta”, etc. Vaya uno a saber por qué el/los comensales hacen esas demandas, cosa que jamás ocurriría cuando hacemos unos buenos fideos. A cada comensal no se le ocurriría pedir algo distinto; no se los pide “al dente”, o cocidos.

Hasta aquí entonces, podemos entender por qué cuando se propone un aplauso para el asador como una forma de compensar las exigencias dadas al mismo; o sea, sería una forma de reparación. Y, sobre esto, interesante es que, en caso de estar invitados a comer ravioles, sushi, pollo, o cualquier otra comida elaborada, a nadie se le ocurre proponer, o pedir, un aplauso para quien preparó ese plato.

En el ritual del asado se pone en evidencia una suerte de “espíritu democrático”, según el cual cada quien tiene derecho a pedir lo que necesita, y a opinar sobre tal o cual grado de cocción se encuentra la carne que se está haciendo sobre la parrilla.

Cuando hablamos de “asado” nos referimos a un tipo de comida simple, que resulta ser una de sus principales características; pero, no debemos confundir simpleza con algo que no es de importancia. Lo que se experimenta al hacer un asado, el participar en la “ceremonia” de un asado, resulta ser un poco complejo de explicar a quienes no lo han vivenciado o bien experimentado. Es que, para nosotros, los parrilleros de alma, lo consideramos un acto sublime, que se encuentra cargado de emociones; pero, a la vez, resulta simple, pensándolo desde el sentido puro.

Es importante, para cuando se planifica realizar un asado, disponer de un buen elemento combustible para poder prender que, según gustos, puede ser leña o carbón. Pensemos en lo que se pondrá sobre la parrilla, o sea nuestra carne. Para nuestro asado, podemos considerar distintas variantes, tales como la de origen vacuno (preferentemente), pero también existen presas de cordero, cerdo, pollo, cabrito, pescado, y hasta también de jabalí, conejo, entre tantos otros. Es de destacar que cuando hablamos de “presa”, nos estamos refiriendo a la carne, que es lo más común de nuestro asado.

Pero, entiéndase, que podemos asar vegetales que lo dejaremos para otra ocasión.

Nos queda averiguar por qué en los asados puede aparecer ese comensal que se excusa diciendo “estoy un poco descompuesto, así que no voy a comer carne”. ¿Qué yerro! ¿Cómo no participar activamente de este ritual?

El asado de tira es un delicioso corte de carne proveniente de la costilla y es uno de los cortes más emblemáticos para cocinar a la parrilla.  Por su sabor y textura, estas costillas cortas con hueso (y mismo sin hueso), resultan sumamente deliciosas para “churrasco”, “asado”; en definitiva, es uno de los mejores cortes que se debe de hacer a la parrilla.

El costillar de la res, para hacer un “asado a la parrilla” se corta de manera horizontal, y es perfecto para reunir a los amigos.

No importa si los invitados piden la carne bien cocida, más quemada, ni aquellos que la prefieren bien roja, o los que quieren lomo en vez de cuadril; ni siquiera puede revestir gran importancia aquel que llega un poco tarde (siempre hay uno), y que nos complica los tiempos. El ritual del asado va más allá de la comida; es el punto de encuentro en donde los convidados se sienten libres y prósperos; es un espacio de comunión que se abre entre el anfitrión y los agasajados; es el nexo para las reuniones familiares y de amigos que comparten buenos momentos que de los cuales puede aparecer aquel invitado que nos diga: “¡esto sí que es vida”!

El asado de tira, o sea las tiras del costillar de la res cortadas transversalmente, también se las puede disfrutar al horno y a la olla y, si bien están los que dicen que el asado contamina, el asado resulta ideal de hacerlo a la parrilla; claro está, no dejemos de pedir, ¡un aplauso para el asador!

Agricultura

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