Claudio Valerio
® Valerius

Nos sentimos como unos extraños en ciertos lugares. Lo que ven sus ojos nada tiene que ver con el verdadero culto a sus convicciones. La religión del templo se ha convertido en un negocio donde los clérigos buscan buenos ingresos, y donde los peregrinos tratan de «comprar» perdón con sus ofrendas.
Procuremos de hacer de nuestras comunidades religiosas un espacio donde todos nos podamos sentir “en casa”. Una casa acogedora y cálida donde a nadie se le cierran las puertas, donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los hijos más desvalidos y no solo nuestro propio interés. Una casa donde podamos sentirnos bien y logremos vivir como hermanos.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un cordial abrazo y mi deseo que la vida te sonría y permita que prosperes en todo, y puedas derramar Salud, Amor y Paz.


