Uruguay asumirá la presidencia pro témpore del Mercosur en julio con la intención de revitalizar el diálogo con China. Omar Paganini, ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, destacó que uno de los principales objetivos será modernizar el Mercosur, permitiendo a los países miembros, como Uruguay y Paraguay, comerciar globalmente desde una posición común.
Desde 1997, el Mercosur mantiene relación con China, caracterizada por un diálogo de alto nivel. A pesar de las fluctuaciones, el comercio entre ambos bloques ha mostrado una tendencia al alza. En 2020, a pesar de la pandemia del Covid-19, los niveles de comercio superaron los registrados en 2015 y 2016, evidenciando el potencial de esta relación económica.
Uruguay ve en la relación con China una oportunidad para maximizar los beneficios de la cooperación bilateral. Paganini subrayó la necesidad de modernizar el Mercosur, una iniciativa que busca diversificar las exportaciones y mejorar las condiciones para el comercio y la inversión. Esta modernización implicaría fortalecer la plataforma regional para facilitar un comercio más eficiente y equitativo a nivel global.
La postura de Uruguay contrasta con la de Argentina, cuyo presidente Javier Milei había manifestado una posición crítica hacia China, generando tensiones dentro del bloque. No obstante, Paganini considera que Milei está de acuerdo con la apertura del Mercosur y la integración en un mundo que exige cada vez más la cooperación en valores y cadenas productivas.
INTEGRACIÓN DEL BLOQUE
Por su parte, el canciller nacional Rubén Ramírez Lezcano destacó la necesidad de que la integración en el Mercosur avance sin estar supeditada a posiciones ideológicas, que, según él, debilitan la cohesión del bloque y obstaculizan el progreso.
El canciller enfatizó que el proyecto de integración debe prevalecer sobre las diferencias ideológicas para tener éxito. Resaltó la importancia de fortalecer la institucionalidad dentro del Mercosur y de colaborar colectivamente para alcanzar un desarrollo sostenible y equitativo. Según Ramírez Lezcano, el Mercosur sigue siendo “un proyecto en evolución”, que aún no ha alcanzado plenamente sus objetivos iniciales, como la libre circulación de bienes, personas y servicios, y la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales.
NINGÚN PAÍS PUEDE ENFRENTAR
SOLO DESAFÍOS GLOBALES
Ramírez Lezcano también subrayó que la voluntad política es fundamental para impulsar una integración real entre las sociedades del Mercosur. Señaló que es fundamental evitar la ideologización de la integración, ya que esto podría proyectar dificultades complejas para el avance del bloque. Abogó por medidas concretas para revitalizar la estructura de integración del Mercosur, destacando la importancia de afrontar los desafíos globales actuales.
El canciller concluyó resaltando que el Mercosur es una herramienta esencial para las relaciones entre los países miembros y para proyectar la región en el escenario global. Afirmó que ningún país del bloque tiene la capacidad individual de enfrentar los desafíos globales por sí solo, y que la cooperación regional es fundamental para el desarrollo y la fortaleza de sus economías.
CAMBIO DE POSTURAS
Los choques ideológicos en el poder han sido hasta ahora una de las grandes trabas para el avance del Mercosur y las negociaciones en bloque. Los cambios de gobiernos pendulares, que oscilan entre la derecha y la izquierda hacen que los Estados cambien también de posición, un fenómeno que se observa principalmente en la Argentina, que con la anterior administración tenía mayor afinidad con China y que con la llegada de Milei a la Casa Rosada, asumió una postura diametralmente opuesta.
Nuestro país enfrenta una situación sui géneris, debido a su respaldo a Taiwán, considerada por China Continental, como una provincia rebelde. Este apoyo a la isla de Formosa, siempre fue un condicionante para establecer vínculos comerciales con Beijing. Un acuerdo a través del bloque del Mercosur podría ser una alternativa de llegada de los productos nacionales al mercado chino.


