BASF presentó en jornadas de campo una nueva propuesta para la protección de soja, con la que busca fortalecer el manejo sanitario, sostener los rindes en campañas de alta presión de enfermedades.

En una serie de días de campo realizados el 10, 11 y 12 de febrero, la empresa presentó oficialmente Levecto, un fungicida que introduce en el mercado paraguayo el metiltetraprole, perteneciente al grupo de las tetrazolinonas. La novedad fue explicada por el ingeniero Rodolfo Viana, consultor de Marketing para Paraguay, Bolivia y Uruguay, quien destacó su combinación con protioconazole, una molécula ampliamente conocida por los productores.
Según detalló, la mezcla ofrece un control integral de enfermedades en soja y se posiciona como una herramienta relevante frente a la creciente resistencia de patógenos.
Manejo sanitario y estrategia de aplicación
“El metiltetraprole es un nuevo grupo químico que no presenta resistencias cruzadas con otras estrobilurinas ni con fungicidas ya instalados”, explicó Viana. Esta característica refuerza el efecto del protioconazole y amplía el espectro de acción, especialmente en escenarios donde la presión sanitaria aumenta por el uso reiterado de principios activos similares.

La propuesta contempla un posicionamiento estratégico dentro del esquema de aplicaciones. De acuerdo con el especialista, la segunda intervención —unos 15 días después de la primera— es el momento clave para incorporar el producto, con foco en roya, mancha anillada y otras afecciones foliares que comprometen el rendimiento y la calidad.
En campañas lluviosas, con temperaturas moderadas que favorecen el desarrollo de hongos, se sugiere incluso una tercera aplicación antes del cierre con Keyra . En años considerados normales, el planteo incluye una secuencia con Palyvar al inicio, Levecto en la segunda aplicación y dos intervenciones finales con Keyra.
El factor climático y la rotación de tecnologías
El contexto climático resulta determinante. La última zafra fue calificada como “excelente”, con precipitaciones regulares que acompañaron el desarrollo del cultivo. Para el ciclo actual, en cambio, las lluvias aparecen más espaciadas, lo que obliga a ajustar las decisiones agronómicas lote por lote.
“Los patógenos son agentes biológicos y generan resistencia cuando se repiten tecnologías año tras año”, recordó Viana, al subrayar la importancia de rotar modos de acción para preservar la eficacia de las herramientas disponibles.

Recorridas y participación técnica
Las actividades comenzaron el 10 de febrero en la Parcela Experimental Santa Bárbara, ubicada sobre la Ruta Graneros del Sur. El 11 continuaron en el Centro Tecnológico BASF, en el kilómetro 49 del distrito de Yguazú, y culminaron el 12 en la Colonia Sommerfeld.
Durante las jornadas disertó la Dra. Msc. Ing. Agr. Mónica Paula Debortoli, quien aportó su visión técnica sobre el manejo sanitario y las estrategias integradas para el cultivo.

Interés del sector productivo
La recepción fue positiva. Productores y equipos comerciales manifestaron interés ante la llegada de una innovación orientada a sostener la eficacia en un escenario de presión sanitaria creciente. En la región, la soja ocupa un rol central en la economía agrícola, y cualquier mejora en las herramientas de protección impacta de manera directa en la competitividad del sistema productivo.
Con esta presentación, la compañía busca fortalecer su portafolio y ofrecer alternativas frente a un desafío persistente: mantener bajo control las enfermedades sin comprometer la sustentabilidad de las herramientas disponibles.


