La organización de la feria estuvo a cargo de la Cámara de Comercio y Servicios de CDE, cuyos directivos señalaron que este tipo de actividades fortalecen la imagen de la ciudad, teniendo en cuenta la fuerte presencia del turismo internacional en la triple frontera. Además promueve la participación de la gente local, cuyo paladar, de a poco, se va acostumbrando a deleitarse de las variedades de vinos que se consiguen en las tiendas del microcentro esteño.
La muestra incluyó vinos de alta gama que los consumidores paraguayos no suelen tener en cuenta. “El objetivo es impulsar y juntar a la gente que tiene el mismo gusto y disfrutar de esta bebida, pretendemos construir una tradición”, expresó Juan Vicente Ramírez, uno de los organizadores de la feria. La idea es que este tipo de emprendimientos se instale en el calendario de actividades de esta zona fronteriza, añadió.

DEGUSTACIÓN Y ARTE
Viva el Vino combinó degustación con el arte y la cultura, pues contó con una cartelera artística muy variada, con las presentaciones de los cantantes líricos, Martin Lezme y Tahya Perret, el dúo Gaby Willy y el elenco municipal de Ciudad del Este, que ofrecieron diferentes estilos de música, como la ópera, el jazz y el tango. Igualmente, los presentes pudieron apreciar una exposición de obras visuales, presentadas por el reconocido artista Milner Ortiz.
La actividad tuvo el respaldo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), de la Municipalidad de Ciudad del Este y de las empresas que comercializan las distintas variedades de vinos en la capital del Alto Paraná.
Además de los vinos, los participantes tuvieron la oportunidad de disfrutar un buffet frío, con una rica variedad de quesos, charcutería, salmones, panes y otros platillos, diseñados para el maridaje perfecto para las variedades expuestas en la ocasión.
CULTURA DEL VINO, EN CRECIMIENTO

“La ciudad está creciendo y la cultura del vino también acompaña ese crecimiento. Vemos que es un punto de equilibrio de encuentro entre lo que ofrecemos y lo que la gente está buscando”, puntualizó Ramírez, con relación a la envergadura de la feria.
Acotó que el éxito pudo darse mediante el trabajo en equipo. “Tenemos mucha experiencia en la organización de ese tipo de eventos. En la actualidad, llaman mucho la atención de la actividad colaborativa, donde los mismos expositores hacen parte de la promoción del evento y eso asegura tener un alcance mucho mayor al hacer una sinergia. También completamos el círculo con un equipo muy profesional, tanto en el sentido organizativo como de comunicación y marketing”, remarcó el coordinador.
CONSTRUIR UNA TRADICIÓN
Adelantó que la idea es hacer de esta iniciativa un evento marcado en el calendario de actividades de las tres fronteras. “Sí, idealizamos seguir haciendo actividades de este tipo, queremos construir una tradición y eso se logra a través de los años, cuidando la idea y la producción del evento. Además, el apoyo de las instituciones y las empresas siempre está presente, pues no ven solo como un evento de negocios, sino que realmente quieren desarrollar la cultura del vino”, apuntó.
En cuanto a la asistencia, el salón de eventos del shopping estuvo repleto de público, interesado en degustar las variadas opciones vinícolas. Desde vinos chilenos, argentinos, españoles, italianos, franceses y de otras regiones del mundo figuraron como opciones para todos los gustos.
Viva el Vino resultó un vínculo perfecto entre cultura, gastronomía y la bebida de los dioses, en una noche que dejó en los asistentes experiencias únicas y un conocimiento ampliado sobre el mundo vitivinícola.


