La reciente desaceleración de la economía brasilera encendió luces de alerta y, al mismo tiempo, abre puertas a nuevas oportunidades en el ámbito regional (Mercosur). La Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp) señaló que el país vecino enfrenta un entorno complicado, marcado por tarifas elevadas impuestas por Estados Unidos y condiciones financieras restrictivas que, sin duda, afectaron su competitividad.
A esto añadimos la desestabilidad política y económica. Mientras Brasil navega por esta tormenta, Paraguay se presenta como un refugio atractivo, con su clima de negocios relativamente estable, bajos impuestos, y una mano de obra joven y competitiva, se posiciona como una alternativa viable. Sin embargo, esta situación de “ganar-ganar” no está exenta de desafíos.
Sin duda, las leyes y regímenes de incentivos fiscales en Paraguay son un aliciente para los inversionistas. Instrumentos como la Ley de Maquila, zonas francas, el régimen automotriz, Ley 60/90 y otros, están diseñados para atraer capitales y fomentar la creación de empleo. No obstante, el gran reto radica en garantizar el cumplimiento efectivo de estas normativas y que los beneficios se traduzcan en desarrollo sostenible y oportunidades para los paraguayos.
Paraguay tiene una oportunidad histórica para capitalizar la crisis de su vecino “el gigante brasileño”. Sin embargo, es crucial que este camino no esté pavimentado solo de buenas intenciones y promesas vacías. Si bien el contexto actual puede parecer alentador, es imperativo que las autoridades mantengan un enfoque proactivo y transparente en la atracción de inversiones. De lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en un mero punto de paso.
En definitiva, Paraguay debe prepararse para dar la bienvenida a estas industrias descontentas. Pero más allá de eso, necesita demostrar que está listo para acompañar a los inversionistas en un viaje que promueva no solo el crecimiento económico, sino también el bienestar social. Si logramos hacer esto, la crisis brasilera podría transformarse en una oportunidad dorada para el desarrollo sostenible de Paraguay.


