Las proyecciones económicas de Paraguay para el cierre del 2025 presentan cifras alentadoras. Destacan un crecimiento del PIB del 5% y un control de la inflación alrededor del 4%. A simple vista, estos indicadores sugieren una tendencia muy positiva para nuestra economía. Sin embargo, es importante abordar estos números con una mirada crítica y analítica, considerando no solo los resultados generales, sino también las circunstancias que los rodean y la necesidad de acompañarlos con políticas públicas efectivas.
En primer lugar, la previsibilidad económica en Paraguay es un punto a favor. La estabilidad en la Tasa de Política Monetaria (TPM) y la situación cambiaria, con un dólar depreciado, ofrecen un entorno propicio para las inversiones. No obstante, es crucial que esta estabilidad se mantenga y se evite caer en la trampa de la burocracia.
La cuestión de la inflación merece un análisis más profundo. Aunque se reporta un promedio del 4%, es significativo recordar que ciertos productos, especialmente la proteína animal, experimentan incrementos mucho más altos. Esto evidencia que la realidad del consumidor puede ser muy distinta a las estadísticas oficiales. Por tanto, es esencial que las políticas públicas reflejen y respondan a estas realidades, buscando no solo controlar la inflación, sino también mitigar el impacto en el consumidor final.
Respecto a la Inversión Extranjera Directa (IED), las reformas que se están implementando, como la modernización de la Ley de Maquila, son pasos en la dirección correcta, pero deben ir acompañadas de un sistema tributario atractivo y eficiente que incentive aún más la llegada de capitales.
Aunque las proyecciones para 2026 parecen indicar un panorama positivo, con un PIB esperado del 4,2% y un IPC del 3,8%, es vital que el gobierno mantenga su compromiso con la buena gobernanza y la transparencia.
En resumen, Paraguay atraviesa un momento de oportunidades significativas acompañadas de políticas públicas adecuadas, evitando la burocracia y priorizando inversiones legítimas y sostenibles. Solo así podremos consolidar nuestra economía y construir un futuro próspero para todos.


