El brote de influenza aviar representaría un potencial golpe económico para la industria avícola, teniendo en cuenta que el rubro de carne y huevos de aves genera en la actualidad unos 30.000 empleos directos y formales, que se sustentan mediante la preferencia del consumidor en adquirir productos nacionales, demostrando su enorme potencial. Tenemos que reconocer que se avanzó, sin embargo, para lograr un progreso más sólido se debe trabajar por el fortalecimiento institucional, tanto del sector productivo como el de vigilancia.
Lastimosamente, las instituciones sanitarias u organismos de control no tienen la capacidad operativa para obrar en materia de prevención. Lo mismo con la competencia desleal que muchas veces se hace imperante, construyendo una desigualdad diametral en el mercado, porque finalmente salen a competir con productos que son iguales, pero que en materia de inocuidad tienen grandes diferencias.
Mirando todo el escenario de la avicultura en Paraguay, vemos la necesidad de intensificar los trabajos en materia de política comercial que acompañe la gestión de apertura de nuevos mercados.
De esta manera, estar preparados para los sobresaltos que puedan generar cierto retroceso y, especialmente, atender lo concerniente en materia sanitaria. Superar cada desafío requiere el trabajo multidisciplinario para coordinar actividades de vigilancia, prevención y control que permitan minimizar el impacto, tanto económico como en la salud animal, humana y ambiental. ¿Estamos preparados para enfrentar las emergencias o amenazas que se presentan en este sector?


