Por la Ing. Agr. Verónica Bueno Knoop
En términos generales, hablamos de dos tipos de fertilización: la correctiva y la de manutención. La corrección de la fertilidad hace referencia a cubrir deficiencias nutricionales para el desenvolvimiento del cultivo implantado. La manutención de la fertilidad se realiza para reponer los nutrientes que fueron extraídos por los granos o producto final del cultivo.
Al planificar la estrategia de fertilización, resulta fundamental considerar la sustentabilidad del sistema productivo, debido a que, si no se realiza la fertilización adecuada de los elementos, tanto de corrección como de manutención, el cultivo expresa un menor potencial de rendimiento y consecuentemente minimiza también la rentabilidad. Y, de no existir correcta reposición a través de fertilizantes se produce una degradación, disminuyendo cada año los nutrientes disponibles.
En Paraguay, se utilizan distintas tablas para realizar las recomendaciones preliminares de fertilización química de N, P y K (macronutrientes esenciales) para cultivos extensivos bajo el sistema de siembra directa, considerando las realidades edafoclimáticas locales:
· Nitrógeno:
El nitrógeno (N) es clave en la producción del cultivo debido a que está fundamentalmente ligado al proceso fotosintético.
La soja obtiene la mayor parte del N que necesita a través de fijación simbiótica, la cual ocurre gracias a las bacterias del género Bradyrhizobium asociadas a la raíz.
La acidez del suelo debe ser corregida a partir del rango pH 5.5, para maximizar la actividad microbiana y una consecuente fijación del nitrógeno atmosférico al suelo.
Además, la adecuada inoculación de semillas con Bradyrhizobium japonicum acompañada de un buen manejo del suelo, contribuyen a garantizar la disponibilidad de N para el cultivo.
· Fósforo y Potasio:
El fósforo (P) es crítico para lograr un adecuado desarrollo vegetativo, así como de las raíces y los nódulos (fijación biológica de nitrógeno por las raíces).
El potasio (K) participa activamente en funciones fisiológicas asociadas a: tolerancia al estrés hídrico o térmico, síntesis proteica, activación enzimática, fotosíntesis y translocación de carbohidratos a través de la planta.
Las cantidades de P y de K a ser adicionados al suelo se recomiendan en base a los resultados del análisis de suelo.
Recomendaciones
Es recomendable llevar un control histórico de las parcelas cultivadas: registrar los resultados de sus análisis de suelos, las variedades de soja sembradas, las dosis de fertilizantes aplicadas, los rendimientos por hectárea obtenidos en las diferentes áreas, cultivo anterior, entre otros factores.
Un monitoreo continuo y objetivo del manejo integral del cultivo permitirá adecuar las prácticas culturales, incluida la fertilización para obtener los niveles óptimos de nutrientes que contribuyan a expresar el potencial genético de rendimiento del cultivo.




