Anticipar el impacto económico y social de El Niño

Facebook
LinkedIn
WhatsApp

La confirmación es oficial y los datos no mienten. Los últimos reportes de los especialistas climáticos encienden las alarmas en el retrovisor: el fenómeno de El Niño se está gestando para los próximos meses. Aunque para muchos este anuncio suene a un “déjà vu” climático, ignorar su alcance es un lujo que nuestra economía hoy no se puede permitir.

Hablar de El Niño no es referirse únicamente a un termómetro alterado, es hablar del corazón de nuestra economía. El impacto inmediato se siente en el campo, la primera línea de defensa, pero la onda expansiva viaja con velocidad demoledora por toda la cadena económica, alterando de forma directa la oferta de productos y, en consecuencia, el bolsillo de los ciudadanos a través de la inflación de precios.

Cuando el clima castiga al productor, el consumidor final termina pagando la factura en las góndolas del supermercado. Es una reacción en cadena inevitable si nos cruzamos de brazos.

Los expertos ya le pusieron fecha al momento crítico: el último trimestre del año. Será ahí cuando se acentuarían los riesgos.

La buena noticia es que el campo de hoy no es el de hace un par de décadas. Actualmente, la producción cuenta con herramientas de precisión, biotecnología y sistemas de monitoreo climático digital que permiten mitigar los efectos de la variabilidad extrema. El desafío ya no es la falta de tecnología, sino la velocidad con la que los productores, especialmente los pequeños y medianos puedan acceder a ella e implementarla. 

Paralelamente a la protección de las hectáreas productivas, urge activar los protocolos de contingencia en las zonas bajas. Es inaceptable que sigamos reaccionando cuando el agua ya está en las rodillas de las familias que viven en las riberas. Las inundaciones por desborde de ríos son crónicas anunciadas; prever los albergues, las rutas de evacuación y la infraestructura de contención en los puntos críticos debe ser una tarea que comience mañana, no en octubre.

El Niño viene en camino. No podemos cambiar su trayectoria ni disminuir la fuerza de la naturaleza, pero sí podemos decidir cómo nos va a encontrar. La diferencia entre una crisis manejable y un desastre económico y social radica, exclusivamente, en lo que hagamos en los próximos meses. La calma es el entorno; la prevención es la tarea.

Agricultura

Publicaciones en Digital

Edic. Nro. 146

La batalla por la productividad

Edic. Nro. 145

Criptominería legal vs ilegal
La industria silenciosa que consume la energía del país.

Edic. Nro. 144

La era de la inteligencia artificial (IA)

Edic. Nro. 143

El gol de la economía, la fuerza de la albirroja

Edic. Nro. 142

El Investor Pass, Un imán para negocios globales.

Edic. Nro. 141

El nuevo mapa industrial de Paraguay

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Tambien te puede interesar...