Oye tu voz interior y podrás resolver los problemas que se te presenten

Steve Jobs, persona adorada por muchos y denostada por otros, dijo alguna vez: “No dejes que el ruido de las opiniones de otros apague tu voz interior”… No siempre lo que aprueban o desaprueban los demás es lo correcto. Es mejor prestar atención a nuestra conciencia para percibir la verdad.

Muchas son las ocasiones en las que esta voz es muy eficaz, al punto que logra convencernos de llevar a cabo la concreción de una tarea, de asumir una adecuada actitud, de ponernos en alerta… En esas ocasiones en que nos hemos visto tentados de hacer algo o de asumir un determinado comportamiento que, por algún motivo u otro, podría ser erróneo es en ese momento que en nuestra mente aparece una voz que nos alerta y dice: “¡No lo hagas!”.

Esa voz, como tal y para muchos, intuición, se la considera como una fuente original de conocimiento que, a su vez, es independiente y está para dar cuenta de ese tipo de conocimientos que otras fuentes no proporcionan.

No debemos dejarnos esclavizar del temor a lo que dirán los otros, o nos harán los otros… El santo Cura de Ars (Juan Bautista María Vianney), patrono de los sacerdotes católicos, al respecto decía: “El respeto humano es la primera tentación del demonio a una persona que ha comenzado a servir mejor a Dios”.

Es desacertado dar una excesiva importancia al parecer de aquellos que nos rodean; debemos descubrir cómo acceder al reino de la intuición, de escuchar esta voz interior. Es importante que, en el momento de tomar alguna decisión, nos mantengamos serenos y así estar tranquilos con nuestra consciencia, y ante la presencia de Dios.

Con una ingeniosa comparación, San Francisco de Sales nos ilustra acerca de nuestra confianza y buen criterio: “Temblar ante el juicio de los demás, es como tener reparo de viajar en verano por miedo a las moscas”.

“Delante de Dios, todos somos lo que somos, nada más ni nada menos”. Por lo que es válido traer a colación lo dicho por el Santo Cura de Ars en cierta ocasión: “Hoy y en el mismo correo, he recibido dos cartas: en una se me decía que yo era un gran santo y, en la otra, que era un impostor y farsante. La primera me hacía mejor de lo que soy y la segunda me hacía peor de lo que soy…

Que nuestra voz interior nos ayude a mantener un autocontrol de lo que estamos sintiendo y haciendo y representa una continua retroalimentación que utilizamos para cuando nos referimos a una problemática de índole moral.

Desde la ciudad de Campana (buenos Aires), recibe un abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te permita que prosperes en todo, te sonría y derrame sobre ti mucha Salud, Paz, Amor, y Prosperidad.

Claudio Valerio

®. Valerius

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