¿Hay alternativa para la dependencia petrolera?

La dependencia del petróleo en el mundo sigue predominando de tal manera que su cotización incide de forma significativa en el precio de, prácticamente, todo lo que se consume a nivel global. Mientras tanto, los esfuerzos para reemplazar este tipo de combustibles son aún muy incipientes.

Al reactivarse la economía mundial tras el confinamiento por la pandemia del Covid-19, la demanda del petróleo se disparó al par que su precio. Este consumo acelerado hizo que la crisis energética global haya aumentado de manera considerable.
El aumento de los precios del petróleo sufrió otro golpe desde que Rusia invadió Ucrania. Esto considerando que Rusia se ubica en el tercer lugar como productor de petróleo crudo en el mundo, seguido de Estados Unidos y Arabia Saudita. Sus exportaciones, alrededor de cinco millones de barriles al día, equivalen aproximadamente al 12% del comercio global.

EL CRUDO
El contexto mundial hizo que el precio del petróleo se haya disparado y llegado a niveles más altos desde el 2008. El crudo Brent, considerado referencia mundial, aumentó un 54,52%, en un año. El histórico de la cotización de precios del crudo Brent registra que su precio máximo en julio del 2018, cuando llegó a 143,95 dólares por barril. En contrapartida su precio mínimo registrado es de 9,1 dólares, en diciembre de 1998.
El panorama es desalentador, pues las perspectivas de expertos advierten de que el precio del petróleo seguirá en aumento. Las advertencias indican que el crudo podría llegar US$ 200 por barril
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) quiso aumentar la oferta de crudo en un intento de incidir en el precio, pero las extracciones no se pudieron elevar a niveles deseados por supuesta falta de capacidad de las petroleras.
Existen dudas de las verdaderas razones de la imposibilidad para “abrir la canilla” del petróleo, pues la tendencia alcista del “petroprecio” favorece a los productores.


CRISIS ENERGÉTICA

Expertos de varias partes del mundo coinciden en el preocupante pronóstico de una grave crisis energética a nivel mundial a causa del alto precio del petróleo, sumado también de otras fuentes de energía, como el gas natural y el carbón. Hasta el momento, países de todo el mundo se han puesto en campaña para resistir el aumento de precios, pero sin logros significativos.
En algunos países ya consideran la posibilidad de recurrir a medidas consideradas drásticas, como el racionamiento del combustible, lo que a su vez podría desatar una convulsión social.

DEPENDENCIA
El petróleo, el carbón y el gas natural aún representan 80% del consumo mundial de energía, es decir, existe una alta dependencia. La OPEP estima que la demanda mundial alcanzará los 100,3 millones de barriles por día en 2022 y las proyecciones anuncian que se alcancen los 101,6 millones de barriles diarios para el 2023.
La demanda mundial registró un crecimiento sólido en el primer trimestre de 2022, debido, principalmente, a un fuerte repunte económico respaldado por programas de estímulo y el levantamiento progresivo de las medidas de contención contra la
Covid-19.

PARAGUAY
Si bien Paraguay es un gran productor de energía renovable y limpia en el mundo importa grandes cantidades de derivados de petróleo. En el 2019, el país alcanzó los niveles más altos de exportación de energía registrando 2802.45 ktep (kilotonelada equivalente de petróleo), lo que significó un ingreso de 1.884 millones de dólares. Sin embargo, se importó en valores energéticos 2.605.65 ktep, lo que significó un egreso de 1.423 millones de dólares.
Esto demuestra que Paraguay es un país altamente dependiente de fuentes de energía extranjera a pesar de contar con un superávit energético renovable. El 43% de la energía utilizada proviene de la biomasa, con una tendencia progresiva de la incrementación del uso de combustibles fósiles en la matriz energética nacional.
El total de los productos derivados del petróleo que son consumidos en el mercado paraguayo son de importación. La única refinería del país cerró sus operaciones en el año 2005.
Los aceites de petróleo o de mineral bituminoso (nafta, gasolina, etc.) están entre los primeros ubicados en el ranking de importación de Paraguay.
Esto demuestra que a pesar de tener una producción nacional de energía renovable superior a su consumo; el consumo final de energía depende de las importaciones de fuentes no renovables y de precios volátiles.

TRANSPORTE
El mayor consumidor de los derivados de petróleo en el país es el sector transporte por lo que urge buscar alternativas tanto para el transporte público de pasajeros como de carga mediante el aprovechamiento de fuente renovable con que cuenta el país.
En la estructura de las importaciones de derivados del petróleo, el diésel se sitúa en alrededor del 60% del total. Además del amplio uso en el transporte de carga y pasajeros se utiliza en actividades propias del sector agrícola-ganadero y la construcción.

INCIDENCIA

La dependencia del petróleo para la producción mundial se refleja en el incremento generalizado de precios de bienes y servicios, cada vez que el precio del crudo aumenta.
De hecho, la ropa que llevamos puesta, la comida que consumimos todos los días, la movilidad, las herramientas que usamos para trabajar se sirven en gran medida del petróleo.
En Paraguay, la inflación llegó al 6% en el primer semestre de este año, sobre el 1,5% que había sido verificado en el mismo periodo del año 2021, conforme a las estadísticas oficiales.
Los técnicos del Banco Central del Paraguay afirman que la suba general de los precios se debe a los aumentos de precios en los combustibles, sumado al aumento del costo en los servicios.

TRANSFORMACIÓN
Debido a la crisis a nivel global, países de todo el mundo, incluyendo a Paraguay, comenzaron a debatir sobre la necesidad de una transformación de la matriz energética. Sin embargo, la transición se hace lenta por lo que las fluctuaciones de los precios internacionales siguen incidiendo en la economía nacional.
Una de las alternativas para reducir la profunda dependencia del crudo es reemplazar los combustibles derivados del petróleo con productos agrícolas. En ese sentido, está en marcha un proyecto de la planta de Omega Green, que tiene previsto iniciar producción en el 2024 desde la ciudad de Villeta.
La multinacional ya cuenta con contratos de venta de producción con Shell y British Petroleum, con lo que aseguró la venta del 90% de su producción de la planta en Paraguay.
La inversión para la planta en Villeta será de USD 1.000 millones y fabricará diesel verde, nafta de aviación y Green Naptha, además de coproductos como nafta y gas licuado de petróleo, utilizando como materia prima aceite de soja y grasa animal.

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