La productividad no depende únicamente de la genética, el manejo o la fertilización tradicional. Cuando el cultivo enfrenta limitaciones para absorber nutrientes desde el suelo, el aporte oportuno de los micronutrientes por vía foliar puede sostener procesos fisiológicos decisivos y traducirse en mejores rindes y mayor estabilidad productiva.
Más allá de la fertilización tradicional
En la agricultura moderna, alcanzar rendimientos superiores exige prestar atención tanto a los macronutrientes como a los micronutrientes. Entre estos últimos, el calcio (Ca), el boro (B) y el zinc (Zn) cumplen funciones esenciales en cultivos como maíz, trigo, arroz, caña de azúcar, hortalizas y pasturas.
La fertilización foliar se ha convertido en una herramienta estratégica para complementar la nutrición cuando factores como el pH, la baja humedad, la temperatura, la salinidad, la microbiota del suelo o el antagonismo entre nutrientes limitan la absorción radicular. En este contexto, las aplicaciones realizadas durante las primeras horas de la mañana o al caer la tarde ofrecen una mayor eficiencia y favorecen la producción de frutos y granos.

Tres elementos, funciones decisivas
El zinc interviene en numerosos procesos metabólicos al activar enzimas y hormonas responsables del crecimiento vegetal. Su deficiencia suele reflejarse en hojas jóvenes cloróticas, escaso desarrollo vegetativo y menor aprovechamiento del fósforo.
El boro resulta indispensable para la movilización de azúcares y almidones, además de asegurar una adecuada polinización y el cuajado de granos y frutos. Cuando este elemento falta, las flores pueden abortar y el potencial productivo disminuye.
Por su parte, el calcio fortalece las paredes celulares, estimula el desarrollo radicular, mejora la tolerancia a enfermedades, heladas y déficit hídrico, además de actuar como mensajero químico que facilita la absorción de otros nutrientes, potenciando el funcionamiento integral de la planta.
Una inversión que protege el potencial del cultivo
La carencia de calcio, boro y zinc puede presentarse tanto en suelos ácidos como alcalinos, así como en aquellos con exceso de fosfatos, alto contenido de materia orgánica o fertilizaciones desequilibradas. Sus efectos incluyen clorosis en hojas nuevas, brotes mal formados, raíces poco desarrolladas, entrenudos cortos y una reducción significativa del rendimiento, independientemente del nivel tecnológico aplicado.
Por ello, incluso los sistemas de alta inversión pueden ver limitado su potencial si estos micronutrientes no están disponibles en cantidades suficientes.
Como complemento nutricional, BIOSANITAS ofrece Ecofert Premium, un fertilizante foliar formulado con una base de aminoácidos que quelatan calcio, boro y zinc, facilitando su rápida absorción. Su composición aporta 4% de calcio, 4% de zinc y 1% de boro, contribuyendo a optimizar el desempeño fisiológico del cultivo.
El punto de partida sigue siendo un análisis de suelo actualizado. Conocer la disponibilidad de macro y micronutrientes permite diseñar estrategias de fertilización más precisas, aprovechar mejor cada inversión y avanzar hacia sistemas productivos de mayor eficiencia y rentabilidad.


